Desde la extinción del quebrantahuesos en Picos de Europa hace unas siete décadas, no había habido ningún nacimiento de polluelo. Hasta ahora. Así lo han constatado los técnicos de la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos y la guardería del parque nacional, que llevan semanas haciendo seguimiento del proceso reproductivo. La especie estaba extinguida desde 1956.
Los padres del recién nacido son dos ejemplares adultos, llamados Deva –una hembra de 10 años, de origen pirenaico– y Casanova –un macho de al menos 13 años que llegó desde los Pirineos y se estableció en Picos de Europa en 2013–. Estos animales forman pareja desde 2014.
Llevaban 51 días incubando en el interior del nido que previamente habían habilitado, en una grieta del macizo central del parque nacional, en territorio asturiano. La confirmación de este nacimiento en los Picos de Europa, a 400 kilómetros de los Pirineos, supone un paso muy importante para la supervivencia a largo plazo de la especie en España.

Una pareja primeriza

El pasado otoño, el personal de la fundación pudo observar en estos dos ejemplares adultos comportamientos prereproductores como la defensa del territorio, interacciones intraespecíficas, cópulas reiteradas y aportes de material de construcción del nido (fundamentalmente lana) en varias oquedades.
En enero, los técnicos, en estrecha colaboración con guardas del parque, constataron cómo la pareja se había instalado definitivamente en una oquedad. Poco después se produjo la puesta del huevo y los adultos comenzaron a incubar por relevos. Ahora, los técnicos confirman el nacimiento gracias a un significativo cambio en el comportamiento de los padres, que, entre otras cosas, están realizando las primeras cebas de su cría.

El éxito reproductor de los quebrantahuesos suele ser bajo, sobre todo en parejas primerizas como esta. Por eso, el equipo de la fundación, el personal técnico y de guardería del Parque Nacional de los Picos de Europa van a mantener un seguimiento pormenorizado de la evolución de todo el proceso.
En el mejor de los escenarios, la fase de cría del nuevo pollo en el nido se prolongará al menos hasta junio. Para entonces estará preparado para volar. Se sumaría así a los 24 quebrantahuesos de origen pirenaico que, gracias al proyecto de reintroducción, ya viven en libertad en la cordillera cantábrica.